De un pecador a otro pecador

Quiero pedir perdón para mis juicios, para mis palabras de indignación y reprobación. Soy una hipócrita.

“¿Cómo es posible que hiciste eso?” digo. Pero esto no debe ser mi pregunta. No hay que preguntar.

Cuando pecas, debo responder con compasión, empatía y gracia – todo lo que Cristo me ha dado y continua dando.

Sé cómo es posible que lo hiciste, porque lo hago también. Soy un pecador también. Estamos juntos en esta lucha contra la carne y sus pecados.

Pues, perdóname, por favor. No debo juzgar a ti como pecador cuando soy lo mismo. Y Jesús nos ha perdonado los dos.

Anuncios
Cita

Dios sobre el cuerpo

Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y dolencia entre la gente. Su fama se extendió por toda Siria, y le llevaban todos los que padecían de diversas enfermedades, los que sufrían de dolores graves, los endemoniados, los epilépticos y los paralíticos, y él los sanaba. Lo seguían grandes multitudes de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y de la región al otro lado del Jordán.

– Mateo 4:23-25

Conozco a una pareja que tiene uno hijo hermoso y rubio. Parece un querubín y su cara les pasa las sonrisas a todos que lo vean. Pero él tiene la epilepsia. Ha tomado docenas de medicamentos y ha recibido cirugías múltiples en su vida breve, pero nada ha cambiado.

A ver su sufrimiento, qué honor, qué consuelo es saber que Dios es el gran médico. Qué increíble que Dios nos ama tanto que a él le importan nuestras condiciones físicas. El diseñador del cosmos vino a vivir con los humanos y en vez de reinar como el rey que es, viajaba para curar los enfermos y enseñar su amor. ¡Qué misericordia!

La gracia de Dios me sorprende. Y yo se que el ese niño estará curado. No sé si será con los medicamentos o la cirugía o un milagro o la renovación de su cuerpo en el cielo. No sé. Pero lo que si yo sé es que Dios está haciendo su trabajo y él tiene todo el poder sobre el cuerpo.